Lucha contra la trata de seres humanos
Rumanía figura desde hace años entre los países de la UE con mayor número de víctimas de la trata de seres humanos. Los expertos señalan la importancia de la cooperación entre los países miembros y la necesidad de endurecer las penas para los traficantes.

Iulia Hau, 02.04.2025, 13:15
El estudio sobre la trata de seres humanos publicado por la Comisión Europea a principios de este año mostró que la mayoría de las víctimas en la UE eran de nacionalidad rumana. Las siguientes nacionalidades más comunes eran francesas, húngaras, búlgaras y alemanas, y la explotación sexual seguía siendo el fin más común. Un informe de Eurostat evidenciaba también que el 63 % de las víctimas de la trata en la UE eran niñas o mujeres, siendo Luxemburgo, Estonia y Austria los países con más víctimas identificadas y registradas.
Ștefan Coman, coordinador de incidencia política en la ONG International Justice Mission (Misión Internacional de Justicia), explica que el hecho de que un elevado número de personas sean denunciadas en un país no significa necesariamente que este tenga un problema mayor, sino que podría abordarse mejor.
«Tradicionalmente, Rumanía es el país de la Unión Europea con mayor número de víctimas de la trata de seres humanos. Esto también se debe a que Rumanía es el país con más condenas por trata de seres humanos, lo que significa que identificamos a las víctimas, condenamos a los autores e informamos de estas cifras. El país que se le acerca en cuanto al número de condenas y de víctimas denunciadas es Francia. Es una buena comparación porque demuestra que los países que buscan encuentran la trata de seres humanos. Sin embargo, hay países que declaran un número reducido de víctimas. Eso no significa que la trata no exista en esos países sino que no las identifican».
El experto también argumenta que, aunque Rumanía hace un muy buen trabajo en términos de condenas, el número medio de condenas en años anteriores fue muy bajo.
«De hecho, hubo muchas condenas, pero la media fue de entre tres y tres años y medio. El hecho de que el límite de condena fuera muy bajo hizo que se suspendieran muchas condenas. Creo que entre 2020-2021, el 20 % de las condenas por trata de seres humanos se suspendieron. Eso significa que uno de cada cinco traficantes no cumplieron la condena y así podrán seguir haciendo lo que hacían, con la diferencia de que aprendieron a evitar ser atrapados».
El informe de la Agencia Nacional contra la Trata de Seres Humanos en Rumanía ha identificado 500 víctimas en 2022, la mayoría de ellas ciudadanos rumanos víctimas de la trata dentro y fuera del país. En 2004, esta cifra ascendía a 1960.
Ștefan Coman describe las situaciones de vulnerabilidad que hacen a una persona más propensa a ser víctima de la trata de personas:
«Cualquier vulnerabilidad se convierte en una vulnerabilidad para la trata de seres humanos. Es decir, si una persona es económicamente vulnerable, si tiene dificultades para integrarse en el mercado laboral, es vulnerable a la trata de seres humanos, porque puede ser fácilmente persuadida, con el pretexto de un trabajo bien remunerado, para ir a un lugar donde no está segura y luego ser explotada. Si alguien es vulnerable al alcohol, también lo es a la trata de seres humanos y las personas emocionalmente vulnerables también lo son. Está claro que, en términos de explotación sexual – cualquier abuso sexual -, las víctimas de violencia sexual son mucho más propensas a ser víctimas de trata de personas».
El experto afirma que la mayoría de las personas que trabajan en la prostitución sufrieron abusos cuando eran niños:
«En la medida en que se le transmite a la persona el mensaje de que no es valiosa y de que el poco valor que tiene procede de acciones o cosas relacionadas con su sexualidad, es fácil atraerla al ámbito de la prostitución. Muchas víctimas de la trata son reclutadas entre personas que ejercen la prostitución».
El objetivo del programa europeo Misión Internacional de Justicia es combatir la trata transfronteriza porque los expertos han detectado una gran vulnerabilidad en las leyes de los distintos países miembros. La organización ya opera en Rumanía, Bulgaria y Polonia, cuenta con un ponente en el Reino Unido, Alemania y Polonia, y tiene previsto ampliar su labor a Hungría, Francia, Italia y España.
«Nos proponemos estar presentes en los principales países de origen y de destino para reforzar y demostrar que este sistema funciona. Cuando un traficante recoge a una víctima, esta puede cruzar la frontera hasta cinco veces en un día. Pasa por Hungría, Eslovaquia, la República Checa y Polonia, y puede acabar en Alemania, dependiendo de su ruta. Pero, para que la policía o la fiscalía investiguen el caso, tienen que hacerlo junto con la policía de los otros países, dependiendo de cómo haya sido explotada la persona. Además de que varias unidades tienen que trabajar juntas, también hay obstáculos relacionados con las legislaciones diferentes de los respectivos países. Las prioridades de la policía y la fiscalía difieren de un país a otro y los traficantes lo saben. El 76 % de las mayores organizaciones de delincuencia organizada operan en más de un país. Conocen los retos a los que se enfrentan la policía y la fiscalía y los aprovechan actuando en varios países para dificultar su detección. Si queremos que el tráfico de seres humanos disminuya, es esencial que luchemos contra los traficantes».
La teoría del cambio presentada por la Misión Internacional de Justicia es que una respuesta policial coherente y eficaz a lo largo del tiempo garantiza la disminución de la delincuencia. La ONG afirma que, tras haber desarrollado nueve programas en distintos países del mundo a lo largo del tiempo, la delincuencia ha descendido entre un 50 y un 86 %. «Las personas vulnerables existen y existirán siempre. Reducir su nivel de vulnerabilidad lleva mucho tiempo, por lo que, mientras tanto, los traficantes seguirán victimizándolas», afirma Ștefan Coman. «Hay personas vulnerables que son explotadas y personas vulnerables que no lo son, y lo que está presente en un caso y ausente en el otro es el traficante».
Versión en español: Victoria Sepciu