En tiempos excepcionales, medidas excepcionales
En 2022, la inversión extranjera directa en Rumanía alcanzó un nivel récord de más de 10 mil millones de euros.

Corina Cristea, 04.04.2025, 15:22
En 2022, la inversión extranjera directa en Rumanía alcanzó un nivel récord de más de 10 mil millones de euros. Un incremento del 12,3% respecto al año anterior, apoyado en factores cíclicos, pero también por otros que reflejaron la relajación de las restricciones pandémicas o la resiliencia de ámbito de inversión rumano, a pesar de las tensiones geopolíticas y la crisis energética. Concentradas principalmente en Industria, Comercio y Servicios Financieros y de Seguros, las inversiones han seguido disminuyendo desde entonces.
En 2023 se estimaron en unos 6.600 millones de euros y al año siguiente disminuyeron en otros mil millones de euros. Y los datos publicados por el Banco Nacional de Rumanía muestran que, en el primer mes de este año, las inversiones extranjeras directas cayeron a la mitad en comparación con enero de 2024. La inestabilidad en el entorno político ha acentuado esta tendencia a la baja, en la que el factor geopolítico, por otro lado, desempeña un papel importante.
Mientras tanto, las agencias de calificación financiera han empeorado la perspectiva de Rumanía: ya no es estable, sino negativa, aunque el país todavía está en la categoría de los recomendados para la inversión, en el último escalón, lo cual es correcto. La necesidad de adoptar medidas excepcionales para remediar la situación es cada vez más evidente, afirman varios analistas económicos.
Uno de ellos es el profesor universitario Mircea Coșea:
„Hemos entrado en un período en el que el futuro de Rumanía es bastante sombrío en términos económicos y, sobre todo, en cuanto a su atractivo para el capital extranjero. Además de la inestabilidad política – que se prolongará, ya que, independientemente del resultado de las elecciones de mayo, esperaremos a ver qué sucede – en mi opinión, la situación se está deteriorando más desde el punto de vista geopolítico. Rumanía se encuentra un poco aislada en estos momentos. Me alarmó la declaración de la embajada estadounidense, que retoma un discurso del vicepresidente de EE.UU., en el que se mantiene la etiqueta de país con una democracia aún poco desarrollada y con errores de gobernanza. Somos una oveja negra en este ámbito desde el punto de vista de los intereses de la nueva administración estadounidense; la guerra en Ucrania, incluso si se desarrolla en un futuro contexto de paz, digamos, de cierta índole, la frontera con la Federación Rusa estará muy cerca de nosotros. Todo esto hace que Rumanía entre en un momento difícil para la inversión extranjera. Por eso creo que hay que tomar medidas excepcionales.”
En tiempos excepcionales, medidas excepcionales, en varios ámbitos, insiste el analista económico Mircea Coșea:
«El primer aspecto es el de las facilidades extraordinarias que deberíamos brindar, temporalmente, a los inversores extranjeros. Facilidades que no hemos brindado hasta ahora, en términos de impuestos, asignación de tierras y todo lo que signifique un mayor atractivo para nuestros vecinos. En segundo lugar, una movilización muy intensa de lo que se denomina diplomacia económica o comercial. En tercer lugar, debe haber propaganda, en el buen sentido de la palabra, para demostrar que Rumanía es un país que, a pesar de las dificultades temporales, como déficits o dificultades para atraer fondos, posee recursos muy superiores a los de otros y merece ser considerado como un país de inversión».
El profesor Mircea Coșea menciona en contexto la industria de procesamiento agrícola, la energía y el turismo. «Estamos sumidos en la apatía», dice, «y esperamos que alguien venga a preguntarnos: ¿Quieren inversiones? No, tenemos que ir a pedirlas. Tenemos que ir urgentemente durante este periodo a contactar con la nueva administración estadounidense para aclarar las cosas y demostrar que Rumanía es un país con democracia, que tiene ciertas dificultades, pero que está en vías de resolverlas». La aversión al riesgo ha aumentado no sólo en Rumanía, por otro lado, llama la atención el profesor universitario Daniel Dăianu, economista y ex ministro de Economía y Finanzas:
“Vivimos en un período de gran incertidumbre e imprevisibilidad. La administración Trump ha tomado medidas sorprendentes en muchos aspectos en su relación con Rusia, que se encuentra en una confrontación militar en Ucrania; tenemos una guerra comercial, no solo anunciada, sino ya en marcha, con aranceles elevados, que afecta a la relación entre Estados Unidos y la UE. También es muy probable que tengamos una guerra de divisas, ya que siempre que las relaciones comerciales son muy tensas, los Estados intentan utilizar el tipo de cambio para impulsar las exportaciones y desalentar las importaciones. Así que no se trata solo de Rumanía. (…) Todo esto crea un contexto mucho más incierto e impredecible que las quejas tradicionales del entorno empresarial, a saber, la necesidad de operar un marco fiscal estable y la falta de cambios en la política económica que arruinen los planes de negocio. Estos son cambios, una barbarie, disruptivos. Eran impensables. Lo que ocurra tras el regreso del presidente Trump cambia, en cierto modo, el orden de la posguerra en Europa. ”
Hay algunos cambios que no pueden dejar de tener efectos en los planes de negocio, concluye Daniel Dăianu.
(versión en español: Simona Sarbescu)